CONSEJOS PARA UN GUITARRISTA ENGREÍDO

¿Eres un guitarrista vanidoso y engreído? ¿Te crees mejor que los demás? ¿Conoces a alguien así?

 

Aprender a tocar un determinado estilo con un instrumento es como aprender idiomas. Si quieres aprender inglés puedes ir a Oxford y lograrlo, pero nunca hablaras como si fueras un negro del Bronx newyorkino y viceversa.
De la misma manera, si tocas muy bien un determinado estilo no creas que por ello ya sabes tocar los otros, cada uno tiene sus dejes, su propio caminar y sus códigos, independientemente de su dificultad.

Asi que da igual si quieres ser (o ya eres) un músico profesional que abarque muchos estilos o si tocas blues, jazz o hard rock y tienes un gran éxito con tu banda; sé humilde y respetuoso con el trabajo de los demás y muéstrate siempre abierto a aprender.

La vanidad es el principio del declive del artista. Es una especie de borrachera de tí mismo, de tu propio talento, que te impide ser objetivo y valorarlo en su justa medida. Es el resultado de una peligrosa mezcla de ignorancia e inconsciencia que te mantendrá dentro de tu zona de confort, esa donde te sientes muy cómodo, porque más allá te sientes menos poderoso y no te gusta verte tan frágil…tan inseguro…tan torpe…pero es imprescindible que lo hagas, que te enfrentes a esa “molesta” situación una y otra vez para poder avanzar, crecer  y evolucionar al siguiente nivel; la recompensa llegará después en forma de autosatisfacción y de sano orgullo.
Cuando pienses que ya sabes todo lo que tienes que saber…. ha empezado tu cuesta abajo.

 

El antídoto es muy sencillo; escucha a cualquiera de los grandes de tu instrumento y trata de crear algo así.

 

Puedes tocar muy bien jazz y ser un artista del be bop, pero eso no significa que puedas poner en una nota la emoción que le ponen Derek Trucks o Carlos Santana, que puedas tocar desde las “visceras” como Jeff Beck, o que puedas hacer caminar un “rhythm and blues” como Stevie Ray Vaughan y llenarlo de pasión y “feelin” de blues …a veces basta una sola nota empapada de sentimiento (¡¡ imagínate cómo se sienten ellos por dentro cuando lo hacen !!)

 

Asímismo puedes tener un gran “feelin” tocando un blues de tres acordes… pero podrías ir más allá de las pentatónicas y los habituales trucos del lenguaje; saber más no va a “cambiar tu personalidad”. En realidad tener más conocimientos armónicos, melódicos y rítmicos te permite enriquecer tu interpretación y te da la opción de crear diferentes “colores” sonoros. Te da la posibilidad de elegir.

 

Puedes tocar tus arpegios muy rápido haciendo “sweep picking” o hacer “tapping” y correr como alma que lleva el diablo cuando tocas con tu grupo de rock, pero cuando comprendas lo que hacen John McLaughlin o Pat Metheny sobre esa progresión de acordes de jazz que cambia constantemente de escalas……quizás te sientas más humilde.

 

Recuerda: Te guste o no, eres un aprendiz eterno, acuérdate de disfrutar del proceso y serás más feliz.

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